04 abril 2009

Argentina azotada por brote de dengue

El Gobierno de Argentina admitió que el brote de dengue que afecta a provincias del norte del país es el peor de la historia, aunque destacó que no se trata de una epidemia nacional.

“Es el peor año”, aseveró el director de Epidemiología del Ministerio de Salud, Juan Carlos Bossio, al aludir a una enfermedad que hasta el momento ha causado la muerte de tres personas, dos de ellas en la provincia de Salta y otra en Chaco, en el norte del país, informó AFP.

Otros dos casos, uno en Chaco y otro en Catamarca, están todavía en estudio, aunque todo indica que fue esta enfermedad la causa del fallecimiento de estas personas.

El Ministerio de Salud confirmó que los casos de dengue superan los 5 mil, aunque extraoficialmente ya se habla de 11 mil afectados por la enfermedad, siete veces más que en 2004, el mayor registro anterior.

Mientras, en Paraguay, más de mil personas contrajeron el dengue de enero a la fecha, reveló este viernes el director de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública esta nación, Iván Allende.

Agregó el funcionario que hasta el momento los departamentos de Concepción y Central son los más afectados con 324 y 315 casos cada uno. Se ubican luego, con un centenar de enfermos, Asunción, Alto Paraná y Caaguazú, según un cable de Prensa Latina.

Igualmente, otros mil 300 pacientes son investigados por presentar la sintomatología del virus causado por el mosquito aedes aegypti, precisó Allende, quien evaluó el cuadro sanitario como una epidemia de baja intensidad.

Las autoridades de Paraguay instan a la ciudadanía a eliminar los posibles focos de infestación en hogares y comunidades como único mecanismo de prevención de la enfermedad.

La población no siempre comprende su papel protagónico en la eliminación de los criaderos del aedes aegypti, opinó en fecha reciente la ministra de Salud, Esperanza Martínez, quien consideró que esta patología se extiende por la dejadez de la gente.

Asimismo, en Bolivia, donde el dengue se extiende en ocho de los nueve departamentos del país, unas velas de sebo elaboradas por aborígenes brasileños dieron “muy buenos resultados”, destacó la agencia de noticias francesa.

Las velas repelentes son fabricadas por indígenas de la Amazonia con una mezcla de grasa de res y una planta nativa.

En este país la endemia ha producido un saldo provisional de 22 muertos y unos 40 mil casos sospechosos, informó este lunes el ministro de Salud boliviano, Ramiro Tapia.

Por ello, la fórmula autóctona será enseñada a artesanos bolivianos a partir de este lunes por personal brasileño que llegará a Santa Cruz, la región más azotada por el mal, llevando una mayor provisión, añadió Tapia.

“Hay que validar el aporte importante e incursionar en la medicina tradicional” amazónica, dijo Tapia a la Radio Panamericana.

Además, anunció que esta semana llegarán al país 250 equipos de fumigación de los cuales 140 irán a Santa Cruz, epicentro del mal.

No obstante, precisó que desde principios de marzo se efectúa una masiva campaña de limpieza y fumigación, con la participación de unos 20 mil brigadistas.

Del mismo modo, en Uruguay, fronterizo con Argentina y Brasil y muy cercano al Paraguay, las autoridades sanitarias están en alarma por el surgimiento del primer caso “autóctono”.

Los encargados de la vigilancia epidemiológica de ese país, hasta ahora libre de enfermedades endémicas en algunas regiones del continente como cólera, dengue, malaria y fiebre amarilla; iniciaron un operativo de vigilancia en las líneas y pasos fronterizos.

Los medios de comunicación orientales (gentilicio de los uruguayos) retransmiten de forma constante la campaña destinada a combatir los criaderos del mosquito patas blanca y a reforzar las medidas de higiene.

También en Panamá expertos concluyeron que el cambio climático afecta de forma directa o indirecta a la salud de miles de personas en la región y ha propiciado que enfermedades, como el dengue o la malaria, hayan resurgido en toda América Latina.

Según las conclusiones de varios representantes del sector salud de 12 países latinoamericanos, reunidos durante esta semana en Panamá bajo el auspicio de la Unión Europea, el aumento de la temperatura y la falta de agua están aumentando la incidencia de enfermedades transmitidas por los mosquitos, además provocan la escasez de alimentos y contribuyen al incremento de los desastres naturales.

“El cambio climático ya está teniendo una influencia muy importante en la salud, por ejemplo, en el desarrollo de determinados mosquitos que antes no llegaban y que ahora transmiten enfermedades que antes no existían” en algunas regiones, como en ciertas zonas andinas, dijo Alfredo Rivas, director general de la española Fundación para la Cooperación y Salud Internacional (FCSA).

Según un documento de 2007 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la selva tropical de América Central, la cuenca del río Amazonas, los arrecifes de coral en el Caribe, los ecosistemas de la cordillera de los Andes y los humedales son áreas particularmente vulnerables al cambio climático en la región.

La incidencia de malaria, dengue -tanto el clásico como el hemorrágico-, fiebre amarilla y sarampión se está viendo afectada por el cambio climático, dijo a la AFP el coordinador de la Red Andina de Vigilancia Epidemiológica,
Luis Francisco Beingolea.

Según OPS, cada año se notifica cerca de un millón de casos de malaria, casi tres millones de casos de dengue clásico y hemorrágico, además de 18 millones de personas afectadas por la enfermedad de chagas, todas ellas transmitidas por insectos en la región.

El cambio climático también va a influir en la disponibilidad del agua, por lo que, si no se toman medidas, “puede haber una feroz competencia entre los ciudadanos y la actividad industrial generada, precisamente, por el crecimiento en el consumo y la expansión de la población”, advirtió Jacques Gardon, epidemiólogo del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Marsella (Francia).

“El escenario de crisis está generando también desempleo y que los recursos que antes eran asignados hacia ciertos sectores sanitarios, como en estudios o investigaciones, ya no se destinen”, señaló Pablo Aguilar, representante de la Oficina de Coordinación Eurosocial.

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), 75% de la población vive en las ciudades de América Latina donde solamente 14% del total de aguas residuales y 40% de la basura son tratados adecuadamente y donde la contaminación afecta seriamente a 80 millones de personas. (Fuente)

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